“Hagamos que el niño sea consciente de su entorno, que perciba a través de todo su ser. Creemos un entorno estimulador, dotémoslo de recursos de acción, potenciemos su actuación en su entorno y …dejemos que actúe.”

Virginia García Bernardo

Cuando los bebés interactúan por primera vez con el mundo, aún no tienen las palabras para describir lo que encuentran, pero sí tienen la capacidad de absorber información a través de sus sentidos.

Nos proponemos, exponer al niño a una variedad de estímulos sensoriales, de manera que vaya comprendiendo que el mundo tiene diferentes, sonidos, colores, olores, formas, y hasta texturas.

El juego sensorial coadyuva en el desarrollo del lenguaje, crecimiento cognitivo, motricidad, resolución de problemas e interacción social.

Estudios han mostrado que el juego sensorial ayuda a que el cerebro pueda construir conexiones, las cuales incrementarán las capacidades del niño de resolver problemas más complejos.

Materiales  de diversas texturas, aromas, consistencias  y colores ayudan a  desplegar la natural curiosidad del niño por su entorno, promoviendo una invitación a explorar, descubrir y conocer a través de los sentidos. Elementos variados de la naturaleza  siempre presentes en esta sala: troncos, corteza, piñas, piedras, hojas secas.